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El descanso estival: ¿por qué sus plantas dejan de crecer en agosto?

Brote primaveral de un ACER campestris 'Postelense'

En pleno corazĂłn del verano, mientras el sol brilla con fuerza, se podrĂ­a esperar que el jardĂ­n estallara de vigor. Sin embargo, probablemente ya lo haya notado: en julio y agosto, el crecimiento de muchos ĂĄrboles, arbustos y plantas parece totalmente congelado. Los brotes jĂłvenes se detienen y las yemas se bloquean.

ÂĄNo entre en pĂĄnico! Su jardĂ­n no se estĂĄ muriendo: simplemente estĂĄ tomando su siesta estival.

Veamos juntos qué ocurre entre bastidores en el gran laboratorio de la naturaleza.

La estivaciĂłn: la estrategia de supervivencia ante el calor

Todo el mundo conoce la hibernación, ese sueño profundo que comparten algunos animales y plantas para superar las heladas del invierno. Pero, ¿sabía que existe su equivalente estival? Esto se conoce como estivación o latencia estival.

Para una planta, crecer requiere una energĂ­a colosal y, sobre todo, una cantidad de agua astronĂłmica. Cuando el termĂłmetro sube y las lluvias escasean, el ĂĄrbol debe elegir: seguir creciendo a riesgo de deshidratarse, o detener las mĂĄquinas para preservar su vida. La elecciĂłn se toma rĂĄpidamente.

El mecanismo secreto de los estomas

Bajo las hojas de sus plantas se esconden miles de pequeños poros microscópicos llamados estomas. En condiciones normales, se abren para respirar y absorber carbono. Sin embargo, al abrirse, dejan escapar agua (esto es la transpiración).

Durante las altas temperaturas de agosto, para evitar perder su agua, las plantas cierran herméticamente sus estomas. Consecuencia directa: la circulación de la savia se ralentiza, la fotosíntesis funciona al mínimo y el crecimiento se detiene. El vegetal entra en modo «ahorro de energía».

Por qué esta pausa es una excelente noticia para sus plantas

Este estancamiento visual a veces preocupa a los jardineros, pero en realidad es vital. Si un ĂĄrbol continuara produciendo brotes jĂłvenes, tiernos y llenos de agua en pleno mes de agosto, estos serĂ­an quemados instantĂĄneamente por el sol o secados por el viento cĂĄlido.

Al bloquear su crecimiento, la planta aprovecha para realizar un trabajo invisible pero crucial:

  • Agostamiento de las maderas (LignificaciĂłn): Los ramos que brotaron en primavera comienzan a endurecerse, llenĂĄndose de lignina (el componente de la madera). Se dice que se «agostan». Este proceso es el que permitirĂĄ a la rama resistir las futuras heladas del invierno.
  • Desarrollo radicular: Si la energĂ­a ya no se destina a las hojas, a veces se redirige hacia las raĂ­ces mĂĄs profundas para buscar la humedad dondequiera que se esconda.
El Vivero Vallonchêne en primavera
El Vivero VallonchĂȘne en primavera

💡 ÂżLo sabĂ­a? La trampa de las plantas criadas en invernadero «bajo perfusiĂłn»

Este fenómeno de agostamiento explica por qué los vegetales procedentes de una producción intensiva en invernadero suelen ser tan frågiles una vez que llegan a su jardín.

En el entorno artificial de un invernadero, protegidas del viento, de los cambios de temperatura y mantenidas constantemente bajo perfusión de fertilizantes químicos líquidos y riegos programados, las plantas no conocen estos ciclos naturales de estrés y descanso. Sus tejidos permanecen tiernos, muy saturados de agua, y sus ramas nunca aprenden a «agostar». Ademås, al no haberse enfrentado nunca al sol directo ni a las corrientes de aire secas, carecen del reflejo de regular el cierre de sus estomas.

Cuando salen de su burbuja para unirse a la tierra real de su jardín, el impacto es inmenso: el primer golpe de calor real o la primera helada de otoño o primavera suele ser fatal.

Es precisamente por esta razĂłn que en el vivero VallonchĂȘne cultivamos de otra manera:

  • Un cultivo 100% al aire libre: Criados a la intemperie, sometidos a los capicios del clima, al viento y a los verdaderos rayos del sol, nuestros vegetales aprenden desde muy jĂłvenes a regular sus fuerzas y a detener su crecimiento cuando la naturaleza lo exige.
  • CERO fertilizantes lĂ­quidos: En VallonchĂȘne, NUNCA utilizamos fertilizantes lĂ­quidos que dopan artificial e instantĂĄneamente los tejidos en detrimento de su rusticidad. Dejamos que la planta se nutra a su propio ritmo.
  • Un sustrato pobre en turba: Limitamos fuertemente el uso de turba en la mezcla de nos sustratos de cultivo. Puede notarlo fĂĄcilmente al tacto y al manipularlos: ÂĄnuestras macetas tienen un peso mucho mayor! Esta mezcla mĂĄs densa y natural retiene mejor la humedad a largo plazo y ofrece una transiciĂłn suave cuando trasplanta el vegetal a la tierra real de su jardĂ­n.

Al aceptar este ritmo natural y exigente, nuestras plantas desarrollan una robustece celular Ășnica y maderas perfectamente maduras. Cuando llegan a su hogar, nuestros ĂĄrboles y arbustos ya estĂĄn armados para afrontar la vida real del jardĂ­n.

Los buenos reflejos del jardinero en agosto: ÂĄno haga nada (o casi nada)!

Puesto que sus plantas descansan, ÂĄusted deberĂ­a hacer lo mismo! Es el momento ideal para levantar el pie del acelerador y adaptar sus acciones:

  • Sin fertilizantes: Es el error mĂĄs comĂșn. Al ver que la planta ya no crece, uno se siente tentado a darle un «impulso». Es una idea muy mala. El fertilizante forzarĂ­a a la planta a reanudar su crecimiento cuando no dispone de los recursos hĂ­dricos necesarios, lo que la agotarĂ­a o quemarĂ­a sus raĂ­ces.
  • Sin podas severas: Podar estimula la apariciĂłn de nuevos brotes. En agosto, estas hojas jĂłvenes no tendrĂ­an tiempo de agostarse antes del invierno y debilitarĂ­an al vegetal.
  • Mantener el frescor: LimĂ­tese a vigilar el riego (como le explicamos en nuestro artĂ­culo dedicado) y a comprobar que su mantillo (mulch) sea lo suficientemente grueso como para proteger la tierra del sol directo.

El mensaje de VallonchĂȘne:

El jardĂ­n en agosto no es perezoso, es simplemente sabio. Sabe que para durar dĂ©cadas —a imagen de los ĂĄrboles excepcionales que nos gusta descubrirle cada semana— hay que saber detenerse en el momento adecuado. AsĂ­ que instale su tumbona a la sombra de un gran ĂĄrbol, disfrute del frescor de su follaje y ÂĄdeje que la naturaleza haga su siesta con total serenidad!

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El «efecto secador de pelo»: cómo las olas de calor queman nuestros årboles y arbustos

Árboles cerca del lago en el Bedgebury National Pinetum, Inglaterra

Cuando sufrimos una ola de calor, nuestro primer reflejo es buscar la sombra. Pero para los ĂĄrboles que proporcionan precisamente esa frescura —actuando como verdaderos aires acondicionados naturales para nuestro entorno—, una canĂ­cula puede ser un evento mortal. Los cientĂ­ficos y los arboricultores utilizan cada vez mĂĄs un tĂ©rmino descriptivo para explicar un fenĂłmeno devastador: el «efecto secador de pelo».

Aunque los vegetales son resilientes, las olas de calor extremas crean una «tormenta perfecta» fisiológica que puede provocar un declive råpido, fallos estructurales y la muerte. Comprender este mecanismo es el primer paso para proteger nuestras copas urbanas y naturales.

¿Qué es el «efecto secador de pelo»?

Para comprender este fenĂłmeno, es necesario observar cĂłmo gestiona el agua un ĂĄrbol. Los ĂĄrboles regulan su temperatura mediante un proceso llamado transpiraciĂłn. Para absorber el carbono necesario para la fotosĂ­ntesis, abren unos diminutos poros situados en sus hojas, llamados estomas. Al hacerlo, el agua se escapa en forma de vapor. Esta evaporaciĂłn enfrĂ­a la hoja, del mismo modo que el sudor enfrĂ­a la piel de un ser humano.

El «efecto secador de pelo» se produce cuando la temperatura del aire ambiente se dispara y la tasa de humedad se desploma. La atmĂłsfera actĂșa entonces como un gigantesco aparato calefactor apuntando directamente al follaje.

Cuando el aire es excepcionalmente cålido y seco, extrae la humedad de las hojas mucho mås råpido de lo que el årbol puede reemplazarla a través de sus raíces. Ante este peligro, el årbol se encuentra frente a un dilema trågico:

Sin refrigeración, la temperatura de la hoja estalla. El follaje se deshidrata, se «cocina» bajo el sol y termina por quemarse. Esto provoca el amarronamiento de las hojas, la muerte progresiva de las ramas y, en casos graves, la muerte de la planta.

Las condiciones necesarias para los daños

Una ola de calor no siempre causa daños inmediatos; es la combinación de varios estreses ambientales lo que desencadena el efecto secador de pelo:

  • DĂ©ficit de presiĂłn de vapor (DPV) extremo: Este es el factor mĂĄs crĂ­tico. El DPV mide la «sed» del aire. Las temperaturas elevadas combinadas con una baja humedad crean un DPV alto, lo que significa que el aire posee una capacidad inmensa para absorber la humedad de los tejidos vegetales.
  • Agotamiento de la humedad del suelo: Si el suelo ya estĂĄ seco debido a una sequĂ­a previa, el ĂĄrbol ya no tiene un «depĂłsito de reserva» para compensar el agua perdida por transpiraciĂłn. Los trabajos del INRAE sobre la resistencia de los bosques frente a las sequĂ­as demuestran que un suelo empobrecido acelera drĂĄsticamente el punto de ruptura de las especies.
  • RadiaciĂłn solar elevada: Un sol intenso y directo aumenta la temperatura de las hojas mĂĄs allĂĄ de lo que la planta puede gestionar mediante su enfriamiento interno.
  • El viento como acelerador: Aunque a menudo pensamos que una brisa es refrescante, durante una ola de calor el viento actĂșa como un fuelle sobre el fuego. Barre la fina capa de aire hĂșmedo que se estanca naturalmente en la superficie de las hojas (la capa lĂ­mite), acelerando la pĂ©rdida de agua e intensificando la acciĂłn del «secador de pelo».

¿Es también un problema para los arbustos?

SĂ­, y a veces de manera aĂșn mĂĄs fulminante.

Los arbustos son igual de sensibles al efecto secador de pelo, en particular aquellos que poseen hojas finas o anchas. Aunque a veces escapan a los vientos mĂĄs fuertes de las copas altas, se enfrentan a dos desafĂ­os mayores:

  • Una desecaciĂłn ultrarrĂĄpida: Debido a que tienen mucha menos biomasa que un ĂĄrbol grande, los arbustos disponen de reservas de agua internas muy limitadas. Pueden perder toda su humedad en apenas unas horas durante un pico de DPV.
  • Picos de temperatura del suelo: Los arbustos se encuentran mĂĄs cerca del suelo, donde la radiaciĂłn y la reverberaciĂłn de la tierra (o del asfalto en la ciudad) crean temperaturas extremas. Este calor puede literalmente «cocinar» las finas raĂ­ces superficiales, que sin embargo son las Ășnicas capaces de absorber el agua.
«Efecto secador de pelo» en flores de HYDRANGEA
«Efecto secador de pelo» en flores de HYDRANGEA

ÂżCĂłmo podemos ayudar? Las mejores estrategias de protecciĂłn

No podemos controlar el clima, pero podemos aumentar el «margen de seguridad» de una planta frente a las olas de calor mediante una gestión proactiva.

1. Un riego profundo, lento y nocturno

El riego superficial es ineficaz durante una ola de calor porque el agua se evapora antes de llegar a las raĂ­ces.

Estrategia: Riegue a Ășltima hora de la tarde o durante la noche. Esto le da al suelo y a la planta tiempo para absorber la humedad sin perder una sola gota por evaporaciĂłn. Utilice el goteo o mangueras de exudaciĂłn para hacer llegar el agua profundamente a la zona de las raĂ­ces con el fin de constituir un verdadero depĂłsito subterrĂĄneo.

2. El acolchado o mulching: la cubierta protectora

El acolchado es su mejor defensa pasiva contra el efecto secador de pelo. Una capa gruesa (de 10 a 20 cm) de acolchado orgĂĄnico (madera ramial fragmentada, hojas muertas, paja) alrededor de la base de los ĂĄrboles y arbustos permite mantener las temperaturas del suelo notablemente mĂĄs bajas, bloquear la evaporaciĂłn directa y preservar la actividad de las raĂ­ces superficiales.

3. Evite absolutamente el fertilizante durante los picos de calor

Es tentador querer «alimentar» a una planta estresada, pero es un error peligroso. Los fertilizantes estimulan el crecimiento de hojas nuevas muy tiernas. Esta joven vegetación es åvida de agua y extremadamente sensible al calor, lo que acelera la deshidratación global de la planta. Espere a que pase la ola de calor y a que el vegetal muestre signos de recuperación.

4. La plantación estratégica (anticipar el futuro)

A medida que las olas de calor se vuelven mås frecuentes, la selección vegetal debe adaptarse. Para el diseño de nuestras ciudades y jardines, la Ademe (Agencia de la Transición Ecológica de Francia) recomienda priorizar especies «preparadas para el clima»: especies locales o adaptadas que toleren un DPV elevado y sequías periódicas. Evite instalar plantas exigentes en agua en zonas expuestas a pleno sol o cerca de superficies reverberantes (paredes blancas, terrazas).

Construyamos juntos los jardines del mañana

En VallonchĂȘne, llevamos ya veinte años trabajando cada dĂ­a en este sentido. Con el respaldo de esta larga experiencia sobre el terreno, seleccionamos, probamos y priorizamos rigurosamente variedades de plantas y arbustos reconocidos por su resiliencia y su gran resistencia frente a los altos niveles de DPV y a las sequĂ­as prolongadas.

Cada jardĂ­n es Ășnico, al igual que su exposiciĂłn al calor. Estamos a su entera disposiciĂłn para asesorarle, analizar su terreno y poner nuestras dos dĂ©cadas de experiencia a su servicio con el fin de guiarle hacia las mejores especies «preparadas para el clima». No dude en ponerse en contacto con nosotros o venir a conocernos para diseñar juntos un paisaje sostenible, fresco y vigoroso.

Para profundizar en sus conocimientos sobre el papel vital de nuestra canopia, descubra nuestro artículo completo: Por qué los årboles son nuestros mejores aires acondicionados naturales.

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CĂłmo regar bien el jardĂ­n y ahorrar agua

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

En este artículo le explicaremos cómo regar correctamente su jardín y, al mismo tiempo, ahorrar agua. Aunque pueda parecer contradictorio, le mostraremos algunas técnicas sencillas y efectivas para lograrlo.

Como todo buen jardinero sabe, la primavera, el verano y el otoño se convierten en estaciones cada vez mĂĄs desafiantes debido al aumento de las temperaturas. AdemĂĄs, las sequĂ­as son cada vez mĂĄs frecuentes. Por lo tanto, pasamos gran parte de nuestro tiempo literalmente “apagando incendios” en nuestros jardines, tanto en los reciĂ©n plantados como en los mĂĄs antiguos.

Regar el jardĂ­n como un profesional

Cuando comenzamos a crear el JardĂ­n de VallonchĂȘne, hace casi 20 años, nuestros terrenos carecĂ­an de arbustos y ĂĄrboles. Solo existĂ­a un gran roble bicentenario y algunos carpes y fresnos. Por lo tanto, debĂ­amos instalar una vegetaciĂłn completa. AdemĂĄs, en el vivero, tuvimos que aprender a administrar de manera parcimoniosa el recurso hĂ­drico para la producciĂłn de nuestras plantas. Deseamos compartir con usted nuestras experiencias que nos permitieron instalar un jardĂ­n de mĂĄs de cinco hectĂĄreas en la actualidad.

CĂłmo ahorrar agua de riego

En primer lugar, es fundamental que conozca las técnicas para ahorrar el cada vez mås escaso recurso hídrico:

  • El mulch o acolchado
    Originalmente, el mulch se compone de una mezcla de hojas secas y agujas de pino. ÂĄPiense en no tirar las hojas secas a la basura en otoño! Si no dispone de estos ingredientes, utilice acolchados de corteza, por ejemplo. Cubra sus plantaciones con una capa gruesa de 15 a 20 cm. El mulch o acolchado ayuda a mantener el suelo hĂșmedo por mĂĄs tiempo, ya que disminuyen considerablemente la evaporaciĂłn del agua al crear una cubierta. AdemĂĄs, reducen la temperatura del suelo al evitar el sol directo. Por otra parte, tambiĂ©n reduce la formaciĂłn de costras que impiden que el agua de lluvia o de riego penetre en el suelo y llegue a las raĂ­ces. Finalmente, el mulch y el acolchado no solo disminuyen la frecuencia de riego, sino que reducen realmente el desarrollo de malas hierbas. AsĂ­, tendrĂĄ que desherbar menos.
  • No riegue durante el dĂ­a, a menos que sea estrictamente necesario. Riegue por la noche. para que la tierra pueda absorber el agua y liberarla al dĂ­a siguiente cuando el sol la caliente.
    Esto permitirĂĄ que el suelo se humedezca en profundidad, almacenando el agua para que las plantas puedan acceder a ella cuando la necesiten.
  • Le recomiendo utilizar un sistema de riego por goteo para dirigir el agua de manera mĂĄs precisa a cada planta y ajustar la cantidad de agua segĂșn sus necesidades. Utiliza un sistema de riego por goteo para aplicar el agua directamente a las raĂ­ces de las plantas y asĂ­ optimizar el consumo de agua.
  • Evite la turba y la tierra de brezo
    La turba y la tierra de brezo suelen recomendarse en libros de jardinería y programas de televisión para aligerar la tierra. Para aligerar el suelo, también puede utilizar compost. De esta manera, aportarå al mismo tiempo nutrientes a las plantas.
    Pero, ¿por qué no utilizar turba o tierra de brezo? En efecto, la tierra de brezo contiene un alto porcentaje de turba. El problema de la turba es que es extremadamente difícil de rehidratar una vez seca. Ademås, esto ocurre con facilidad y frecuencia en períodos secos.
    Finalmente, estudios cientĂ­ficos han demostrado que la turba puede transmitir ciertas enfermedades, como la verticilosis, fatal para los arces japoneses.

¿En qué lugar hay que regar?

Para las plantas recién plantadas (menos de dos años) y las vivaces, riegue directamente al pie de la planta.
En el caso de las plantas mĂĄs antiguas, si observa signos de falta de agua, deberĂĄ regar de manera mĂĄs amplia, teniendo en cuenta el desarrollo de sus raĂ­ces.

ÂżCuĂĄl es el mejor momento para regar el jardĂ­n?

A menudo, los principiantes en jardinería esperan a que las plantas muestren los primeros signos de falta de agua. Esto puede manifestarse en un marchitamiento de las hojas. Esta es una pråctica muy perjudicial, ya que genera un estrés considerable en la planta y no funciona con las plantas de hojas mås duras (generalmente perennes). Un estrés repetido de este tipo puede incluso llevar a la muerte de la planta. En ocasiones, el riego llega demasiado tarde.

Para saber de manera muy sencilla si sus plantas necesitan riego, le recomiendo adquirir un pluviĂłmetro. Este instrumento, de bajo costo, le indicarĂĄ la cantidad de lluvia caĂ­da. Si no registra al menos 15 milĂ­metros de agua en una semana, deberĂĄ regar sus plantas. Un milĂ­metro de lluvia equivale a un litro de agua por metro cuadrado.
Finalmente, para las plantas en maceta, simplemente introduzca un dedo en el sustrato para verificar si estĂĄ hĂșmedo. Opcionalmente, pese la maceta.

¿Qué cantidad de agua requiere el riego del jardín?

Si bien que determinar la cantidad de agua necesaria para una planta en maceta es relativamente sencillo, calcular la cantidad de agua adecuada para una planta en tierra es mucho mĂĄs complejo.

  • Para las plantas vivaces
    Riegue al menos 5 litros por semana (en una sola vez)
  • Para los arbustos
    Riegue al menos 10 litros por semana (en una sola vez).
  • Para los ĂĄrboles
    Riegue al menos entre 20 y 50 litros de agua por semana (en una sola vez).

CONSEJO: Solemos utilizar mangueras para regar, para evitar cansarnos. Sin embargo, es difĂ­cil calcular la cantidad exacta de agua que recibe cada planta. Esto varĂ­a mucho segĂșn el caudal de la bomba o de la red de agua de la casa.
Para dosificar el agua de riego, le sugiero que empiece llenando una regadera con su manguera y cronometre el tiempo que tarda en llenarse completamente. AsĂ­, podrĂĄ establecer un tiempo de riego aproximado para cada planta.

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